Ante las declaraciones vertidas por la señora Marcela Cabrera de la Rosa (“Una tucumana deberá dar pelea contra el clientelismo”, LA GACETA, 25/10), se le tendría que hacer un sumario administrativo en la acción de algún fiscal de turno de lo penal, por las respuestas que dio por escrito a las preguntas de LA GACETA, que toman al diario y a nosotros lectores como ignorantes; se demuestra el grado de impunidad que los aparatos que se dan el lujo de escribir cataratas de mentiras. Que hipocresía… se crea un organismo de control y sanción de las faltas y delitos vinculados a los comicios. Según el artículo 146 se sanciona la no justificación del origen de los fondos que recibe un partido político, pero no se sanciona al Gobierno cuando está incentivando a la población y a los empleados públicos con dádivas y con aumento de forma discrecional de sueldos para direccionar o compeler a un elector a votar en forma determinada. Se tipificaría el delito de participación activa y manifiesta intencionalidad. Todo el mundo se da cuenta de cómo las autoridades están tirando dinero y elementos de uso particular (heladeras, electrodomésticos, etc.); y lo más grave son los aumentos de sueldo desde 40.000 a 90.000 pesos. Están bien perfumados y bien bañados por el barro de la impunidad; no tienen vergüenza de recibir un salario por no hacer nada.
Francisco Ovejero
Larrea 1.235
San Miguel de Tucumán